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Consumo energético y sostenibilidad.

Una definición de sostenibilidad, sencilla a la par que muy reveladora, es la que se contiene en la wikipedia: “equilibrio de una especie con los recursos de su entorno”.

No cabe duda de que uno de los aspectos claves a la hora de valorar el grado de sostenibilidad de un espacio habitable es el consumo energético durante su vida útil, ya que al generar esta energía (especialmente si es de origen fósil) es donde podemos romper el “equilibrio con nuestro entorno”. Dando esto por hecho, obviamente, hay dos frentes donde atacar: reducir el consumo energético y/o utilizar energías renovables.

Un proyecto paradigmático en este sentido es el BedZED (acrónimo en inglés de Beddington Zero Energy Development o, en español, Desarrollo de Energía Cero Beddington).

Se trata de un barrio residencial inaugurado en Londres en el año 2000 y cuyo objetivo es ser energéticamente autosuficiente con un consumo cero de energías fósiles. Para lograrlo se pone en juego toda la gama de soluciones típicas en estos menesteres: estrategias solares pasivas, elevado nivel de aislamiento, utilización de energías renovables, etc.

En este proyecto se aplican conceptos como EEC (Edificio Energía Cero) cuya denominación es, por sí misma, suficientemente explicativa de su propósito.

Con respecto a esta idea, algo que llama la atención y que debemos tener presente, es que no sólo la autosuficiencia energética de un edificio nos asegura su sostenibilidad. Como en tantos otros aspectos de la vida, es una cuestión de comparar entre varias alternativas, y puede ocurrir, que los “costes energéticos” para instalar el sistema productor de energía (supuestamente sostenible) superen con creces el ahorro obtenido. Pensar, por ejemplo, que quisiésemos suministrar toda la energía necesaria en un edificio utilizando paneles solares fotovoltaicos; obviamente necesitaríamos un gran número de ellos y la energía (convencional) necesaria en su proceso de fabricación/instalación podría llegar a ser mayor que la (renovable) que van a producir en su vida útil, lo cual, resultaría paradójico.

Como resumen: el diseño del sistema energético es, no cabe duda, un aspecto muy importante a la hora de proyectar cualquier espacio habitable con unos criterios mínimos de sostenibilidad; pero siempre debemos tener presente que, antes de implementar cualquier alternativa “políticamente correcta” desde el punto de vista ecológico, es necesario realizar un balance energético previo para ver cuál es la ganancia real, en términos de sostenibilidad, que estamos obteniendo.